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475 % VRN de cromo — cuánto es eso y cómo se lee

Actualizado: septiembre de 2026

Junto a la cifra en microgramos, en la etiqueta de un preparado con cromo suele haber una segunda cifra, con el signo de porcentaje. A menudo pasa de cien, a veces de doscientos y en ocasiones — como en el producto descrito en esta página — llega al 475 %. No es una errata ni un truco de marketing. Esa cifra tiene un significado preciso, solo que rara vez alguien lo explica.

Qué es el valor de referencia

VRN significa valor de referencia de nutrientes: una sola cifra para todo el mercado de la Unión, fijada para que los productos puedan compararse entre sí. Las cifras están en el anexo XIII del Reglamento (UE) n.º 1169/2011 sobre la información alimentaria facilitada al consumidor. Para el cromo el valor de referencia es de 40 µg al día y sirve para el etiquetado: no es una necesidad individual establecida, ni una dosis terapéutica, ni una recomendación de suplementación. La EFSA no ha fijado para el cromo ni una necesidad media ni una ingesta de referencia poblacional.

El porcentaje de la etiqueta es una división sencilla: la cantidad de la porción diaria dividida entre el valor de referencia. De ahí que 190 µg sean el 475 %: 190 entre 40 es 4,75.

Por qué el porcentaje sale tan alto

El valor de referencia no es una dosis máxima ni una recomendación: es un punto de comparación. Nada en la normativa prohíbe superar el cien por cien, y con los minerales ocurre con frecuencia. Conviene saber qué se deduce de ello y qué no:

  • Un porcentaje más alto no significa un efecto «más fuerte». Las declaraciones autorizadas se redactan igual con 40 µg que con 190 µg — no existe una versión «reforzada» de la misma frase.
  • El umbral para poder usar una declaración es bajo. Basta con que el producto sea «fuente de cromo», es decir, que aporte el 15 % del valor de referencia por porción. Todo lo que esté por encima otorga exactamente los mismos derechos de cita.
  • Un porcentaje alto es información sobre el contenido, no una promesa. Dice cuánto oligoelemento hay en la porción, y nada más.

Dónde está el límite superior

Aquí toca ser honesto: las cantidades máximas de vitaminas y minerales en complementos alimenticios nunca se unificaron a escala de la Unión Europea. La Directiva 2002/46/CE preveía fijarlas, pero los valores comunes nunca llegaron a adoptarse, de modo que cada Estado aplica sus propias orientaciones y pueden diferir entre sí. Quien busque una cifra firme de «hasta cuánto está permitido» no encontrará una única respuesta válida en toda la Unión.

La conclusión práctica es sencilla: una dosis que supere claramente el valor de referencia conviene comentarla con un médico o farmacéutico, sobre todo si se toman medicamentos de forma continuada.

En qué forma aparece el cromo

En los complementos alimenticios solo pueden emplearse los compuestos de cromo enumerados en el anexo II de la Directiva 2002/46/CE. Entre ellos figuran el picolinato de cromo, el cloruro de cromo(III), el sulfato de cromo(III) y la levadura enriquecida con cromo. En la etiqueta cuenta siempre la cantidad de cromo elemental, no la masa del compuesto entero — por eso «190 µg de cromo» y «190 µg de picolinato de cromo» son dos cosas distintas.

Todas estas formas se refieren al cromo trivalente, el que está presente en los alimentos. El cromo hexavalente es una sustancia completamente distinta, de uso industrial, y no aparece en los complementos alimenticios.

Qué se puede decir sobre el cromo

En la lista autorizada por el Reglamento (UE) n.º 432/2012 hay dos declaraciones para el cromo, y solo ellas pueden aparecer en el envase y en la publicidad:

  • el cromo contribuye al mantenimiento de niveles normales de glucosa en sangre,
  • el cromo contribuye al metabolismo normal de los macronutrientes.

Fíjese en la palabra «mantenimiento». La declaración habla de conservar un estado normal, no de modificar resultados que no lo son. Si sus valores se desvían de lo normal, lo que hace falta es diagnóstico, no un complemento.

De dónde procede el cromo en la dieta

El cromo es un oligoelemento: el organismo lo necesita en microgramos y lo encuentra en la comida corriente. Son fuentes relativamente buenas los productos integrales, las legumbres, los frutos secos, el brócoli, la carne y la levadura. Al refinar los cereales y el azúcar, su contenido disminuye, de modo que una dieta basada en harina blanca y dulces aporta menos cromo que otra con grano entero y verduras.

Cómo comprobarlo todo por su cuenta

Cada norma mencionada es pública y está disponible en EUR-Lex. Los enlaces los hemos reunido en el apartado «Fuentes» de la página principal. La próxima vez que un preparado prometa más de lo que esa lista permite, sabrá que el texto se lo ha inventado alguien.